No es una novela de fantasía al uso: el único elemento fantástico, quizá, es el lugar en el que se ubica la historia (aunque podría ser cualquier sociedad europea, dieciochesca y libertina).
Ágil, entretenida, muy bien contada. El ritmo es perfecto, y hasta las escenas de sexo más delicadas están descritas con una elegancia muy poco habitual.